El ritual social de la Barbería - Barbería Omema
La barbería tradicional para el hombre de hoy. Omema Barbería en Chipiona.
Barbería, caballeros, barber, peluquería, hair, shop, Chipiona, Cádiz, old school, new school.
21981
single,single-post,postid-21981,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-1.3,wpb-js-composer js-comp-ver-4.3.4,vc_responsive
Omema Barbería

El ritual social de la barbería

Diseño de barbas - Chipiona

Apenas le han bastado unos años para convertirse en una referencia. Omema es barbero, una profesión de lustre antiguo que le viene en la sangre, ya que su tío ejerció durante años el oficio de cortar y afeitar. Ha rescatado lo clásico y, sin embargo, su trabajo parece más moderno que nunca. Es la base de la creación, y a eso se aplica cada día desde su local en la calle Miguel de Cervantes. Limpia, fija y da esplendor. El cuidado personal y el acicalamiento del gentleman son sus señas de identidad. Hemos ido un día a su barbería, a conocer al hombre que ha hecho de la barba un icono cultural de todas las generaciones de hombres de Chipiona.

web6Pasando el supermercado de Guzmán, viniendo desde el Parque, y antes de llegar a la avenida del Ejército, encontramos de repente la barbería de Omema. Un cartelón estilo vintage nos señala el lugar, a modo de boya flotante en el mar urbano de la ciudad. Es por la tarde, y la luz entra con fuerza a través de los cristales. El local de Omema es pequeño pero espacioso. “Suficiente para desarrollar un trabajo de calidad, establecer lazos de afinidad con clientes que confían en tu trabajo y ofrecer unos productos de calidad para los cuidados que necesita la barba y el cabello masculino.”

Nos recibe Omema, cordial y hablando rápido, como suele. Va de negro, color dominante de un lugar presidido por un macro-espejo donde uno puede seguir sin despiste las evoluciones del barbero sobre su cabello y sobre su barba. La mesa de trabajo de Omema simula un piano; sobre las teclas, tijeras, maquinillas, pomadas, afeites, navajas, secadores, óleos, fijadores y todo lo que el artesano de la barba necesita para ejercer su maestría. Porque eso es lo que es un barbero: un hombre dedicado a su oficio.

“Uno aprende cada día y se mejora con el tiempo, practicando mucho y al principio equivocándote. Siempre he escuchado a mis clientes, ellos te dicen qué les gusta de tu trabajo y qué piensan que puedes hacer mejor. Sin embargo, con la práctica no vale. Tienes que formarte. La barbería, aunque rescata resultados clásicos, se actualiza y hay que estar formándose continuamente en cursos y poner en práctica lo aprendido. Siempre estoy yendo a cursos y conociendo a profesionales, formadores y otros barberos que te enseñan mucho. No creo que yo sea un barbero especial. Soy uno más, pero hago las cosas con unas técnicas diferentes.”

Barbería Omema, en Chipiona.

Los resultados clásicos con los modos de la new school.

Omema es modesto, sencillo: mantiene esa apariencia de formalidad educada, herencia antigua de sastres, barberos, taxistas viejos y cumplidores fieles del oficio de asistir. Omema asiste y escucha: de su comunicación constante con el cliente forja él su artesanía y la relación de camaradería con quienes llegan a su local. Casi siempre suelen repetir, y quedarse. “Cuando un cliente llega, tienes que tratarlo como merece. Hay que buscar que se sienta cómodo en tu local. Me gusta que tengan las ideas claras, pero también que se dejen aconsejar. Es reconfortante ver que después del trabajo se marchan satisfechos, eso es lo que más me reconforta de mi profesión. Contribuyo a que la gente se vea mejor y eso es una gran recompensa”.

“Me gusta la idea de que quien venga a la barbería, lo haga por diversión. La barbería es un ritual social. Como ir tomarse una cerveza con los amigos. No puede ser una obligación, aunque es un deber de todo hombre ir en condiciones.”

Por eso, desde que nos sentamos en la gran butaca de barbero, símbolo del oficio antiguo como el hombre, suena música. Una agradable atmósfera, Pink Floyd, David Bowie, a veces ACDC, otras veces música más relajada, siempre un sonido ambiente sólo roto por la conversación con Omema, quien no para de moverse alrededor de uno como un restaurador barnizando sobre una pieza, o un mecánico con un coche: él repara la imagen del caballero. “En los últimos tiempos el caballero cada vez se preocupa más por cuidarse. Aunque viene mucha gente joven muy interesada por su imagen, aquí entra gente de todas las edades. Y eso me gusta. Se lee el periódico, la gente habla entre ellas, se crean pequeñas tertulias de fútbol, de motos o de mujeres. De lo que sea. Me gusta eso. Aprendo de todo el mundo. Un barbero conoce mucho porque oye mucho. Me gusta que la gente no solo viene a cortarse, es algo más que eso. Esto es señal de que la barbería les genera comodidad y complicidad.”

web3

A pesar de que la moda hipster, o el llevar la barba sin ningún complejo, se ha vuelto habitual, él renuncia con humildad a su parte de culpa: “en Chipiona, ha cambiado el estilo de imagen. Se llevan nuevos cortes y más barbas. Pero no creo que eso lo haya impuesto yo. Es algo que es tendencia y a mí, por mi forma de trabajar me ha venido bien para crecer profesionalmente, tanto en el local como en clientela.”

Para Omema, el cuidado perfecto de la barba ha de constar de tres pasos: “Lavar, hidratar y peinar. El lavado, sin que esto sea una regla exacta, debe hacerse en días alternos y siempre con productos específicos. Lo que sí es fundamental es hidratarla bien, puesto que el pelo de la barba es más grueso y necesita aplicaciones de aceite diariamente. El mejor momento es después de la ducha y peinar con el pelo húmedo para evitar tirones.”

Su celo a la hora de ejercer su oficio es digno de elogio. Nunca, por más que el tiempo se le eche encima, va más deprisa de lo necesario. Nunca se toma un trabajo sin la seriedad profesional que lo caracteriza: cada corte, o cada afeitado, cada perfilado de barbas, es algo distinto, y para cada cliente, Omema siempre tiene lo mejor de su competencia profesional. También aconseja a quienes, entre ida y venida a su barbería, prefieren cuidarse en casa:

web4“A mis clientes les aconsejo que aprendan a utilizar cepillo y secador. El día a día, con un poco de fijación vale, pero el fin de semana hay que tirar del pelo para dar volumen y definir el peinado bien. Y luego, es muy importante utilizar productos de calidad. Tanto para barba como para pelo. Salimos a la calle y nos gastamos en un par de copas que se beben en un rato, lo mismo que vale un buen producto que te va a durar dos o tres meses. Esto hay que valorarlo porque nos va a ayudar mucho.”

Le preguntamos por el sentido de su profesión. Por cómo llegó a lo que es. Pura vocación, Omema confiesa que “siempre tuvo pasión por la barbería” pero no fue hasta hace cinco años cuando decidió arriesgar: “con la edad, las cosas se ven más claras, y fue cuando me lancé.”

“El éxito no tiene claves. Es una carrera de fondo. Supongo que tiene que gustarte lo que haces, no preocuparte demasiado por el reloj, hacer las cosas bien y no dejar de formarte nunca. Si te crees que lo sabes todo, estás perdido.” Cuando le inquirimos sobre lo que está de moda y lo que no, Omema lo tiene claro: “siempre vuelven cosas de otra época. Es la gente la que lo pone de moda. Las tendencias duran unos años, se sacan cosas nuevas y luego vuelve todo otra vez. Ahora, las redes sociales lo han puesto todo muy a la mano y es normal que te pidan el corte de algún famoso, futbolista o cantante.”

Barberia Omema Premium Service

“Ahora se lleva mucho el volumen en la zona alta del cráneo, la parte frontal. El fade y el tape en los parietales, muy apurados como slickback o pompadour. Cada vez se atreve más gente, pero no todo el mundo puede ir igual ni a veces estos peinados concuerdan con su forma de ser, ver las cosas o vestir. Para mí, cada cliente es un reto y hay que saber adaptarse a sus necesidades.”

Nos despedimos tras media hora larga de exquisita dedicación. En una salita, tras la zona de trabajo, puede uno esperar a que el acompañante se deje cortar y pulir la barba, mientras lee la prensa del día o navega con el WiFi del local. Las paredes están decoradas a lo retro, marcando la estética de una barbería que ha buscado en el pasado las claves del presente. Omema, heredero de la vieja estirpe de barberos, cultiva y hace cultivar el don del caballero. Ese que obliga a salir bien acicalado a la calle, y que convierte en un placer el cuidado personal.

IMG_9158bn.portadaface

 

Fotografía: Curro Rodríguez Sánchez y Cristóbal Santos.

Texto: Antonio Valderrama, revista Quince.

 

 

 

 



USO DE COOKIES

Querido gentleman: Utilizamos cookies para mejorar tu web experience. Para tu barber experience y mejorar tu imagen, debes venir a nuestra barbería. Eso ya lo sabes. política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR